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De costumbres y celebraciones

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  Se acerca una fecha importante en la parte anglosajona que reviste las casas y las infancias: Halloween. Al caminar por el barrio se observan los jardines y las fachadas de las viviendas llenas de telarañas, calabazas talladas con formas de rostros, contornos de brujas y arañas. Lo tétrico y monstruoso toma las calles. Nos remontemos al origen de esta costumbre, también conocida como Noche de Brujas, para conocer la festividad cristiana. Investigo. Hace 2000 años los celtas en un antiguo festival pagano celebraban el “Samhain”, que es una fiesta gaélica en la zona del Reino Unido, Irlanda y noroeste de Francia. Se conmemoraba la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre para marcar el inicio del invierno y el fin de la cosecha. Los celtas creían que Samhain era una época en la que las almas de los muertos volvían al mundo de los vivos para visitar sus hogares. Se creía que durante esa noche los espíritus de los muertos podían caminar entre los vivos. Esa línea que nos divide de l...

En nuestra pasta

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  Lo que más vamos a extrañar de estos días en Italia es la comida y su gente. Con ese tono tan aporteñado en su forma de hablar nos sentimos como en casa. No puedo obviar las raíces. Toda mi línea paterna proviene de Torino y Pinerolo. Vaya a saber uno todas las vivencias que encierran las vidas del pasado y las decisiones que llevaron a mis bisabuelos a emigrar para Argentina e instalarse en la pampa cordobesa.  Llegamos a la ciudad de Brindisi. Pasamos de un clima gris y apagado a un sol otoñal con vestigios de verano. Nos recibió Massi, un napolitano que vivió en el Chaco. Nos llevó a orillas del Mar Mediterráneo a tomar una copa y a relajarnos del viaje.  Mi compañera tenía una agenda apretada de talleres y seminarios, así que mi función era estar con mis hijas recorriendo las ciudades con la paciencia de los pasos de la más pequeña.  De Brindisi fuimos directamente a Lecce, donde nos alojamos en un Airbnb muy cómodo. Las nenas estaban cansadas, sin embargo fuim...

Los canales de Birmingham

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Después de unos días de sol —donde vivimos una seudo primavera—, entre las uñas volvió a llover. Una lluvia finita. No hace frío, aún está templado y húmedo. Seguimos recorriendo la ciudad. Volvimos a la “Library” de Birmingham y nos subimos al último piso donde hay un mirador y se puede contemplar de forma panorámica gran parte de la segunda ciudad más importante de Inglaterra. Entramos además a un memorial de Shakespeare que se encuentra en la cúspide de la biblioteca, con afiches de sus obras y libros puestos en lustrosos estantes de roble.  Durante la caminata por la ciudad vimos muchos edificios abandonados que  hacen a cierta dejadez de las cosas. También hay muchos que se encuentran en estado de construcción. Al ser un lugar cosmopolita se observan muchas culturas conviviendo en paralelo. Hay muchas mujeres, no importa la edad, que usan el hiyab, que es un pañuelo que cubre la cabeza y deja al descubierto el rostro.  Otro dato relevante de está ciudad son sus canal...

Otoño inglés

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Pasa una nube. Llueve. Caen gotas finas y constantes. Pasa otra nube. Vuelve a llover. Caminamos por parques muy arbolados. Cada dos por tres te cruzas con una ardilla, cada tanto aparecen los cuervos negros que me recuerdan a Edgar Allan Poe y a Vicent van Gogh.   Salgo a pasear con mis hijas por las calles asfaltadas. Un rayito de sol asoma entre las nubes cargadas. Miramos para cruzar la calle varias veces. Los autos aquí van en la dirección contraria a la que estamos acostumbrados. También los volantes están puestos en lugar del acompañante.  La casa en la que estamos es amplia y muy cómoda. No nos podemos quejar. En el barrio hay más autos que personas. Es bastante extraño eso, pero a su vez se respira mucha tranquilidad.  Los primeros días caminamos mucho porque el transporte es bastante caro. Sale dos libras esterlinas (USD 2,50) para tomar un ómnibus. Sin embargo se disfruta de otra manera para conocer mejor. Fuimos a la Universidad de Birmingham para que mi ...

Confluencias

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Me enamoré de la Pirucha en jardinera. Siempre me pareció la más linda de la clase. Hicimos toda la primaria juntos. Nunca me animé a confesarle mi amor, hasta sexto año, que fue cuando nos pusimos de novio, pero no me atreví a darle un beso en la boca.   Muchos años después la volví a ver en el barrio con una panza de embarazo de unos 7 meses, la cara hinchada y la misma petiza estatura. A pesar del paso del tiempo mantenía la hermosura que mi niñez recordaba. Aunque claro, los años habían pasado. La saludo a lo lejos levantando una mano. Me pregunto si sabrá que soy yo. ¿Me reconocerá?  Dejo la duda flotando y me dispongo a recorrer las calles de tierra del barrio de mi infancia. Después de tantos años hay casas que han cambiado su fachada. Tampoco se encuentran muchos de los baldíos en los que solíamos armar canchas de fútbol. Doblo a la izquierda en una esquina. Busco en mis bolsillos los cigarros que ya no fumo. Agarro unos chicles. Me llevo uno a la boca. Mastico. M...

“Sin letras no podemos volar”

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Está frase la dijo Gerónimo, un adolescente con el que trabajé durante varios semestres en CECAP La Paz, después de ver el cortometraje: “Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Lessmore”. Me quedo con esa y muchas frases, como la que dijo su hermana, el primer día de clase: “En mi barrio hay mucho teatro” . Pero no se refería a sitios donde hacer teatro sino a cómo ella veía su lugar.  Estoy en un período de mi vida donde se van produciendo muchos cierres y cambios. El viaje a Inglaterra ya es un hecho. Está llegando en cuestión de días.  Dejo de dar clases a adolescentes. Cierro un ciclo. Ofrecí durante este tiempo lo mejor de mí. Sin embargo me quedo con la exigencia de que podría haber sido mejor. Ellos me devuelven aquello que no veo. Saben más que yo, seguro. Sus vidas son tan frágiles que muchas veces duele verlas. Ahora necesito del aire y del cambio para volver en otro momento de mi existencia. Hace más de diez años que trabajo con vidas dañadas. Creo que lleg...

Los Albertos

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Hace años que los escucho, que acompañan mis mañanas y distintos momentos de mi vida. A Luis Alberto lo descubrí mucho tiempo después que a Carlos Alberto, pero en cada uno de ellos fui profundizando en sus letras y música. Aún me falta conocerlos pero es una tarea a la cual me dedico diariamente. Mientras se calienta el agua para el mate ya está sonando alguno de los Albertos. Es una rutina, un placer que contemplo con el oído. A pesar de que las personas que viven conmigo se quejen pero terminan coreando las canciones. Pero la historia comienza mucho antes. En una tarde en Montevideo, mi compañera entró a una página de facebook donde se ofrecían cosas usadas para comprar. En una de esas encuentra alguien que regala, por poca plata, una mesa esquinera alta, un banquito de madera maciza y una radio con reproductor de CD y MP3. Creíamos que eran cosas robadas o que era una venganza de separación. La cuestión es que pasamos con el auto y cargamos todas las cosas que nos ofrecían por una ...